Cuando llegué al departamento todo estaba oscuro, extraño, siempre que salgo dejo una luz encendida, intente encender la luz del pasillo de entrada, pero no se podía, ¿cortaron la luz? Estoy segura que no, mi tío de encargaba de pagar mis gastos, eso sonó a que soy un parásito mantenido.
Encendí la linterna de mi celular e ingrese lentamente, si les decía que no tenía miedo les mentiría, quizás él volvió y ya no más en plan de amistoso por la forma en que lo trate la última vez.
Había una tenue luz que llegaba a la sala, provenía de la cocina, lentamente me acerque. No había nadie, solo una mesa arreglada para dos con velas en ella, de los nervios no había notado el olor a comida que se esparcía por la habitación.
Había una tenue luz que llegaba a la sala, provenía de la cocina, lentamente me acerque. No había nadie, solo una mesa arreglada para dos con velas en ella, de los nervios no había notado el olor a comida que se esparcía por la habitación.
—¿Hola? —Genial, precia tonta, ni siquiera se su nombre, ¿Acoso él hizo esto?
Escuche pasos detrás de mi, pero al contrario de las veces pasadas que estaba segura que era él por su voz, esta vez dude e inmediatamente me gire a la defensiva.
—Tranquila preciosa, quería darte solamente una sorpresa, no fue mi intención asustarte —comentó mientras se dirigía a la mesa y tomaba su haciendo como si nada.
—¿Qué sucedió con las luces? —cuestione aun a la defensiva.
—Solo un pequeño fallo según la administración, ¿Por qué no vienes y cenamos tranquilo? —cuestiono mi tío al ver que no pensaba tomar mi lugar. La verdad dude en hacerlo, parecía una cena de una pareja enamorada en lugar de una cena de celebración.
Sin tomar mucha más importancia al ambiente me encaminé a la mesa al ver que serbia la comida, mientras él está en lo suyo decidí sacar mi chequera y salir de mi deuda lo más antes posible.
—¿Cuánto te debo por todo lo que has pagado por mí? —pregunte con mi mirada puesta en sus acciones.
—Deja eso para después, comamos —dijo sin más mientras probaba el primer bocado. Sin más decidí hacerle caso, se esmeró por mí. Quizás debería ser menos fría con él.
Quizás no fue fácil criarme desde los seis años, ahora que recuerdo, nunca vi a mi tío con ninguna mujer, nunca tuvo una familia.
Inmediatamente me sentí mal por él y deje a medio camino mi segunda cucharada de la cena que se dirigía a mi boca, prácticamente lo privé de su vida al encargarse de mí, siento que robe sus mejores años.
Inmediatamente me sentí mal por él y deje a medio camino mi segunda cucharada de la cena que se dirigía a mi boca, prácticamente lo privé de su vida al encargarse de mí, siento que robe sus mejores años.
Cuando se encargó de mí solo tenía 24 años, era el menor de la familia y por cuidarme renuncio a su carrera, quizás aún estaba a tiempo de rehacer su vida.
Estaba más que decidido, aparte del dinero que dejaron mis padres para él le daría una buena cantidad para que la invirtiera en el negocio que quisiera, nada le faltara si deseara hacer una familia.
Estaba más que decidido, aparte del dinero que dejaron mis padres para él le daría una buena cantidad para que la invirtiera en el negocio que quisiera, nada le faltara si deseara hacer una familia.
Por un momento detuve mis divagaciones y lo observe, cuando logre captar su atención dije lo que había meditado.
—¿No vas a probar bocado? Lo hice para ti.
—Ha hecho tanto por mi tío, quiero compensarlo no solo con lo que mis padres dejaron para usted y con lo que le devolveré del apartamento, quiero darle más —propuse ignorando su comentario.
—¿Crees que esto es asunto de dinero? —cuestiono bruscamente mientras su puño reboto fuertemente en la mesa.
Rayos, nunca lo había visto tan ofendido.
—Solo quiero darle lo que necesite para que cumplas sus sueños, sus metas, al encargarse de mi tuvo que renunciar a muchas cosas. —mencione tratando de apaciguar su enojo, no creí que mi comentario le afectará.
—No se trata de dinero Rosa, ¡se trata de ti! —exclamo mientras se levantó y tomo mi brazo para levantarme bruscamente.
No me estaba sintiendo bien y es como si reaccionara lentamente, él simplemente me tomo de la cintura y me miró con ira en sus ojos.
—Siempre menospreciandome Sharon, ¿solo porque soy menor que tú?, ¿por eso preferiste a mi hermano? —cuestiono sosteniendo más fuerte al ver mis intentos de alejarme.
—No soy mi madre, suéltame.
—Siempre se trata del maldito dinero para ti, ¿es porque mi hermano tenía un trabajo y no era un simple estudiante como yo? ¡Dime Sharon! —exclamo pegando más a su cuerpo mientras más débil me sentía.
Rápidamente tomo mi mandíbula y me beso a la fuerza.
Repulsión, nada más que repulsión sentí en ese momento, mi tío, me veía como a mi madre. Pero mi madre le rechazó y se casó con su hermano, lo cual tiene lógica para mí ya que para cuando mis padres se casaron, él solo era un chico de quince años.
—Maldita perra —fueron sus palabras después de morder su boca, aun sin bastarle me dio con su puño en el rostro mandándome al suelo de manera inmediata, no sé si era el miedo o qué, pero mi cuerpo no reaccionaba y sin poder poner resistencia cuando me tomo de mi cabello, simplemente quedé inconsciente, no recuerdo más.
Oscuridad, frío. Mi respiración era lenta.
Escuche máquinas, olía raro. Lentamente estaba siendo consciente de mi alrededor, pero me costaba abrir los ojos, era demasiado claro. Con los segundos fui plenamente capaz de mirar con claridad, pero no podía pensar con claridad, a mi lado lograba ver a Doña Marta algo angustiada, pero no lograba escucharle, solo veía sus labios moverse. Me encontraba aun soñolienta.
—Gracias a Dios has despertado mi Rosita.
—Ahí va usted otra vez con su Dios, déjelo tranquilo —exclame con pereza, me dolía la cabeza y parte del rostro.
—Llamaré a la doctora, no te muevas —menciono mientras salía corriendo de la habitación. Dejándome aun confusa sin saber que había sucedido y él porque estaba ahí. ¿Qué día es?
—Me alegra ver que ha despertado señorita —mencionó una doctora a mi lado, no me había dado cuenta que doña Marta había regresado.
—¿Qué sucedió? —cuestione a la doctora que se me hacía levemente familiar.
—Cariño ¿qué es lo último que recuerdas? —pregunto con dulzura doña Marta.
Fue entonces cuando los recuestos impactaron mi memoria como pedazos de block pesados, uno tras otro. Me sentí asqueada, automáticamente me abracé en un intento de protegerme, como si así pudiera negar lo que había sucedido.
—Trata de tranquilizarte o tendré que sedarte, abuela, ayúdame a que controle su respiración.
—Calma cariño, estas a salvo, gracias a Dios tu novio llego a tiempo, él te salvo, tu tío nunca más intentara hacerte daño.
—No recuerdo mucho, quede inconsciente ¿qué paso? —cuestione entre lágrimas, no podía contenerme, era fuerte mi dolor.
—Te drogo, había agregado algo a la comida, pero ese joven llego justo a tiempo y lo saco a patadas del departamento, tu tío llamo a seguridad y acusó al chico, le hecho la culpa a él, por dicha fue listo y me busco, llego a mi puerta contigo en brazos para que me quedara contigo mientras él se encargaba de los demás. —conto la anciana mientras me abrazaba, mi respiración se calmaba, pero seguía llorando como niña desconsolada.
—Bien abuela, no la sedare, pero debo hacerle un último examen de sangre para asegurarme de que la droga haya salido completamente de su cuerpo y la policía está afuera, quieren tomar tu declaración —dijo la doctora mientras tomaba mi brazo, sin embargo, lo escondí, me sentía tan vulnerable lejos de los brazos de doña Marta en ese momento y temía que ella viera la herida de mi muñeca.
—Tranquila preciosa, ella es mi nieta, una gran doctora, estas en buenas manos.
Entonces lo comprendí, esa forma de decirle "abuela" no era por su edad, es porque en realidad lo es, esa familiaridad que encontraba en ella es porque tiene parentesco con doña Marta, es su nieta. Sin resistirme más le ofrecí mi brazo a la doctora la cual sonrió igual que su abuela, en ningún momento pregunto por mi herida, no me sentí jusgada.
—¿Llamaron a la policía? —cuestione a doña Marta.
—Fue un intento de violación, no podemos dejarlo pasar por alto, además están siguiendo a un inocente, tu declaración es necesaria —contesto la mujer mientras tomaba sus cosas y salía.
—¿Qué quiso decir? —cuestione aun limpiando mis lágrimas.
—Bueno, como los de administración conocen a tu tío y al joven nunca lo han visto, no le creyeron y ahora la policía lo busca, es necesario que digas lo que pasó para que arresten a tu tío, ellos no creen en mi declaración porque no soy testigo.
Por un momento dude de hacerlo, de decir lo que sucedió. Un extraño me había rescatado de mi propia familia. Y cuando pregunten de dónde lo conozco ¿Qué les diré? ¿Que se apareció una noche hace unos días cuando intente suicidarme?